GALLO Y GALLINA

(Cuento Sueco)

galloUn día, allá por el mes de abril, un gallo y una gallina fueron a coger nueces para comer. El gallo comió tantas que se le quedaron atascadas algunas nueces en la garganta, así que comenzó a ahogarse. Entonces la gallina asustada, corrió hacia una fuente y dijo:

— ¡Querida fuente, ¿Puede usted darme agua? El agua es para el gallo, que se está ahogando.

Y la fuente contestó:

—Sí, pero ve a aquel árbol y tráeme hojas para adornarme.

La gallina corrió hacia el árbol y dijo:

— ¡Querido árbol, ¿Puede usted darme hojas? Las hojas se las daré a la fuente, la fuente me dará agua y el agua se la daré al gallo, que se está ahogando.

Y el árbol respondió:

— Sí, pero primero tienes que encontrar a una doncella y traerme su delantal.

Entonces la gallina corrió hacia la doncella y le dijo:

— Querida doncella, ¿puedes darme tu delantal? El delantal se lo daré al árbol, el árbol me dará hojas, las hojas se las daré a la fuente, la fuente me dará agua y el agua se la daré al gallo, que se está ahogando.

Y la doncella contestó:

— Sí, pero ve al zapatero y tráeme unos zapatos.

Entonces la gallina corrió hacia el zapatero y le dijo:

—Querido zapatero, ¿puede darme unos zapatos? Los zapatos se los daré a la doncella, la doncella me dará su delantal, el delantal se lo daré al árbol, el árbol me dará hojas, las

hojas se las daré a la fuente, la fuente me dará agua y el agua se la daré al gallo, que se está ahogando.

— Sí, pero ve al granero y tráeme unas cerdas de la puerca para hacer cordones —dijo el zapatero sin levantar la vista de los zapatos viejos que arreglaba.

La gallina corrió hacia el granero y cuando encontró a la puerca le dijo:

—Querida puerca, puede usted darme unas cerdas! Las cerdas se las daré al zapatero, el zapatero me dará unos zapatos, los zapatos se los daré a la doncella, la doncella me dará su delantal, el delantal se lo daré al árbol, el árbol me dará hojas, las hojas se las daré a la fuente, la fuente me dará agua y el agua se la daré al gallo, que se está ahogando.

—Bueno, ahí tienes unas cuantas cerdas -dijo la cerda sin dar mayor importancia al asunto.

Y entonces la gallina corrió y le dio las cerdas al zapatero para hacer cordones, y éste le dio unos zapatos y la doncella le dio su delantal y el árbol le dio hojas y la fuente le dio agua. Pero cuando la gallina llegó con el agua entre sus alas, donde estaba el gallo, éste ya estaba muerto, así que tuvo que beberse ella toda el agua.

 

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